martes, 5 de febrero de 2013

Charles Ebbets y su Rockefeller Center



Si existe alguna colección de fotografías que muestren a la perfección la vida norteamericana en los años de la Gran Depresión es sin lugar a dudas el trabajo de Charles Ebbets en el Rockefeller Center de NYC. La sociedad estadounidense a la que todavía le daban coletazos en la mente los felices años 20 se encuentran de la noche a la mañana con el cataclismo de un "sistema económico perfecto".

Pienso que en las fotografías de Ebbets en el Rockefeller Center se deja patente la situación agónica de los obreros de la época y sabe combinar el impacto de la situación de entonces con la normalidad rutinaria del trabajo diario.

En la que se muestra arriba, "Lunchtime atop a Skyscraper", quizás la más conocida de la serie, refleja la normalidad en una conducta tan simple como tomar el almuerzo pero a casi 600 metros de altura.



Otras instantaneas nos muestras a los obreros descansando mientras duermen sobre las vigas de acero, jugando a las cartas e incluso anecdóticamente prácticando el golf.

Pero las fotos van más allá si nos adentramos en el New York de los años 30, una ciudad que a penas una década después se convertiría en el mayor núcleo de población mundial. Una urbe plagada de razas y etnias que dominaban sus barrios, como Mulberry Streat en Little Italy o el crecimiento de Harlem con los afroamericanos.

El brutal desplome de la bolsa y el periodo de entreguerras ameneza esta década que se convierte en un laboratorio arquitectónico que tiene la complicada tarea de construir la capital del mundo conocido.



Charles Ebbets; fotógrafo, cazador, aventurero, actor, piloto, periodista...nos permite hacernos una idea de la sociedad neoyorquina y poder entender el presente gracias a su pasado. Yo no dudaré, y la próxima vez que pise la gran manzana - además de hacer varias cosas pendientes - pasearé por la 5th Ave. hasta la Rockefeller Square y allí pensaré aunque sólo sea por un momento; en esa parte de la historia que sobrevuela nuestras cabezas y que en la mayoría de las ocasiones ni tan siquiera le prestamos la más mínima atención.

Un Saludo.

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